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Fabio Prieto Llorente: 'Estuve siete años bajo una tortura constante y un aislamiento perverso'

El periodista independiente, encarcelado durante la Primavera Negra de 2003, relató a Diario de Cuba las condiciones de reclusión que marcaron siete años de su vida

Lila Fuentes
Fabio Prieto Llorente: 'Estuve siete años bajo una tortura constante y un aislamiento perverso'
Imagen ilustrativa generada con IA

Fabio Prieto Llorente, periodista independiente cubano, fue detenido en marzo de 2003 en la Isla de la Juventud y condenado a 20 años de prisión durante la Primavera Negra. Excarcelado en 2010 a cambio de su destierro, hoy vive en Oregon y relató a Diario de Cuba siete años marcados por el aislamiento, las huelgas de hambre y un deterioro de salud del que, asegura, nunca se recuperó del todo.

En resumen — Fabio Prieto Llorente, periodista independiente cubano, fue detenido en marzo de 2003 en la Isla de la Juventud y condenado a 20 años de prisión durante la Primavera Negra. Excarcelado en 2010 a cambio de su destierro, hoy vive en Oregon y relató a Diario de Cuba siete años marcados por el aislamiento, las huelgas de hambre y un deterioro de salud del que, asegura, nunca se recuperó del todo.

Antes de que dos agentes de la Seguridad del Estado llegaran en una moto hasta la casa de su familia en Nueva Gerona, Fabio Prieto Llorente solía leer varios libros a la vez. Era marzo de 2003 y trabajaba como corresponsal en la Isla de la Juventud para dos medios ilegales y perseguidos por el Gobierno cubano: el sitio cubafreepress.org y la agencia Havana Press. Aquella tarde, cuando vio llegar a los agentes, hizo lo que había aprendido a hacer para ganar tiempo: "Siempre que me iban a detener, me tiraba al piso y empezaba a gritar 'libertad'. Así evitaba que me arrestaran porque ellos son alérgicos al escándalo", relató Prieto a Diario de Cuba. "La Seguridad del Estado trabaja como una mano negra: no quieren que nadie sepa que ellos existen", añadió.

Esta vez el escándalo no bastó. Prieto fue detenido el 19 de marzo de 2003, uno de los 75 disidentes, periodistas y activistas arrestados en la ola represiva que se conocería como la Primavera Negra. "En ese momento ellos no podían borrar la disidencia dentro de Cuba, pero sí querían apaciguar la situación, porque había muchas protestas públicas", explicó Prieto sobre el clima que precedió a las detenciones. "En la Isla de la Juventud, por ejemplo, la gente distribuía declaraciones de derechos humanos, ponía carteles de 'Viva la democracia', 'Queremos libertad'. La cosa se les estaba saliendo de las manos", dijo, según el mismo relato recogido por Diario de Cuba. Tras un juicio sin garantías, un tribunal lo condenó a 20 años de cárcel.

Lo que siguió fueron siete años repartidos entre las prisiones de Guanajay, en La Habana; Kilo 8, en Camagüey, a más de 700 kilómetros de su familia en la Isla de la Juventud; y El Guayabo, de vuelta en su provincia natal, de acuerdo con el recuento de Diario de Cuba y con reportes de la época del Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ, por sus siglas en inglés) y de la organización internacional IFEX. Fue en esos traslados y esas celdas donde Prieto resumió después su experiencia con una frase que da título a su testimonio: "Estuve siete años bajo una tortura constante y un aislamiento perverso".

El aislamiento no fue una figura retórica. Según describió Prieto a Diario de Cuba, vivió confinado en celdas de castigo durante largos períodos, convivió con presos de alta peligrosidad y fue atacado por al menos un recluso común. CPJ documentó en 2009, citando a su hermana Clara Lourdes Prieto Llorente, que su celda en El Guayabo medía apenas tres metros por dos y que sus comidas consistían en "productos animales" descompuestos o quemados; solo podía recibir la visita de dos familiares cada dos meses. IFEX, por su parte, reportó en 2004 que un radio permanecía encendido de forma continua junto a su celda en Kilo 8 para impedirle dormir, y que sufría fuertes dolores de cabeza por el ruido constante de esa prisión.

Prieto no se quedó callado dentro de la cárcel. Publicó denuncias sobre las condiciones de reclusión mientras cumplía condena y, desde al menos 2004, recurrió repetidamente a la huelga de hambre como forma de protesta, según documentó IFEX ese año. En enero de 2009 inició una nueva huelga por la mala alimentación y la suciedad de las bandejas en El Guayabo, reportó entonces Cuba Encuentro; la protesta coincidió con el traslado de otros dos miembros del Grupo de los 75, Félix Navarro y Pablo Pacheco, en vísperas de una visita al país del relator de la ONU contra la Tortura. El costo físico de esos años se acumuló en un cuerpo que, seis años después de su detención, ya arrastraba afecciones pulmonares, hemorroides, hipertensión, duodenitis crónica e hígado graso, según el propio relato de Prieto recogido por Diario de Cuba.

La salida llegó en 2010, cuando gestiones del Gobierno español y la Iglesia católica lograron la excarcelación de gran parte de los presos de la Primavera Negra, Prieto entre ellos, a cambio de su destierro. Pasó primero por España y terminó asentado en Oregon, Estados Unidos, donde vive hoy, a los 63 años. Desde allí conversó con Diario de Cuba sobre lo que la cárcel le dejó, y entre las secuelas mencionó una que no tiene nombre clínico ni aparece en ningún diagnóstico de prisión: el amor por la lectura, que antes de 2003 lo llevaba a tener varios libros abiertos a la vez, se le fue apagando durante el encierro. Para su último año preso ya no leía nada. Desde que llegó al destierro en 2010, asegura, apenas ha logrado terminar un libro.

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