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¿Por qué comunistas cubanos critican el giro económico del régimen?

Militantes del PCC y la UJC hablan de "capitalismo puro y duro"; Díaz-Canel responde que la economía se abre pero el partido único no se toca

Carmen Valdés
¿Por qué comunistas cubanos critican el giro económico del régimen?
Imagen ilustrativa generada con IA

El régimen cubano aprobó un paquete de 176 medidas que amplía el mercado y el capital privado, lo que provocó críticas de militantes comunistas que hablan de "capitalismo puro y duro". Díaz-Canel responde que la economía se abre pero la estructura de poder no cambia: seguirá existiendo un solo partido.

En resumen — El régimen cubano aprobó un paquete de 176 medidas que amplía el mercado y el capital privado, lo que provocó críticas de militantes comunistas que hablan de "capitalismo puro y duro". Díaz-Canel responde que la economía se abre pero la estructura de poder no cambia: seguirá existiendo un solo partido.

¿Qué son las 176 medidas y por qué generan esta pelea?

Es un paquete de reformas económicas que amplía la autonomía de las empresas estatales, abre la puerta a convertirlas en sociedades mercantiles con capital privado nacional y extranjero, y elimina restricciones para las MIPYMES —las micro, pequeñas y medianas empresas privadas autorizadas en Cuba desde 2021—, según CiberCuba. El paquete se debatió en la Asamblea Nacional a finales de julio: Manuel Marrero, primer ministro, lo defendió insistiendo en que no representa un abandono del modelo socialista, y el propio Díaz-Canel admitió que generaba inquietud por el crecimiento del sector privado, la concentración de riqueza y las desigualdades, según Periódico Cubano.

¿Quién critica el giro económico y qué dicen exactamente?

No es la disidencia ni el exilio: la crítica más dura viene de dentro. Punto y Aparte, medio digital de militantes del Partido Comunista de Cuba (PCC) y de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC), advierte en un editorial que algunas reformas son "capitalismo puro y duro" y las llama "acto de rendición de la Revolución Cubana", según recogió CiberCuba.

Alejandro Sánchez, secretario de la UJC en la Universidad de La Habana, cuestionó públicamente quiénes se beneficiarán realmente de las reformas, de acuerdo con la misma fuente. Un documento de militantes comunistas al que accedió la agencia EFE advierte, además, que algunas reformas "rebasan ampliamente" lo históricamente admisible dentro del socialismo cubano, según recogió CiberCuba.

El malestar tiene un segundo frente: el protagonismo de Raúl Guillermo Rodríguez Castro, "El Cangrejo", nieto de Raúl Castro, como interlocutor en contactos con Estados Unidos sin ocupar cargo público conocido, cuestionado incluso desde medios estatales, según la misma fuente.

¿Qué responde Díaz-Canel?

Que la economía cambia, pero el poder no. En un encuentro con partidos comunistas y obreros reportado por Periódico Cubano el 11 de agosto, dijo textualmente: "es un proceso para dinamizar la economía, no para instaurar el capitalismo", y que "no habrá privatización a ultranza" ni renuncia a que "los medios fundamentales de producción continúan en manos del pueblo".

Sobre el sistema político fue más categórico aún: "El Partido seguirá como celoso guardián de los intereses del pueblo, de la clase obrera, de las conquistas sociales y de la justicia social que ha movido a la Revolución desde sus inicios", declaró, negando que se trate de una élite: "No es ni será un partido de élites, ni de lobbies". En una entrevista previa con el medio puertorriqueño Claridad, reconoció que dentro del PCC existen "opiniones divididas" y que las medidas tienen "contradicciones" y "riesgos", según recogió 14ymedio.

¿Y ahora qué?

Dos procesos avanzan en paralelo sin tocarse: el paquete de 176 medidas sigue implementándose, mientras el PCC reafirma que seguirá siendo la única fuerza política permitida. Para el cubano de a pie eso significa más espacio para operar en el mercado y el sector privado, pero ninguna señal, en las fuentes disponibles, de que derive en participación política distinta a la actual. La disputa dentro del propio oficialismo —entre quienes ven esto como necesidad ante la crisis y quienes lo ven como rendición ideológica— sigue abierta, sin indicios de que el régimen la resuelva públicamente pronto.

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