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Las llamas no dan tregua: más de mil hectáreas arrasadas en Pinar del Río ahogan la esperanza de agricultores

Carmen Valdés
Las llamas no dan tregua: más de mil hectáreas arrasadas en Pinar del Río ahogan la esperanza de agricultores

Los incendios forestales siguen activos en Pinar del Río, devorando más de mil hectáreas de bosques y campos. La sequía extrema y la falta de recursos para contener el fuego golpean directamente a agricultores y madereros, quienes ven cómo se esfuman años de trabajo y el sustento de sus familias.

En resumen — Los incendios forestales siguen activos en Pinar del Río, devorando más de mil hectáreas de bosques y campos. La sequía extrema y la falta de recursos para contener el fuego golpean directamente a agricultores y madereros, quienes ven cómo se esfuman años de trabajo y el sustento de sus familias.

Los incendios forestales en Pinar del Río han consumido ya más de mil hectáreas en la última semana, dejando un paisaje desolador y una preocupación creciente entre sus habitantes. El fuego, que se inició el pasado 10 de abril en Minas de Matahambre, se ha multiplicado y hoy suma al menos cuatro focos activos, según reportes de medios independientes como 14ymedio y oficiales como Radio Guamá.

El más grave de estos siniestros se localiza en la zona de La Lanza, en Minas de Matahambre, donde las llamas han arrasado más de 690 hectáreas de pino. A este se suma otro en La Güira, entre el municipio cabecera y San Juan y Martínez, que ha afectado 253 hectáreas, según cifras de 14ymedio del 17 de abril. Aunque las autoridades insisten en que los asentamientos poblacionales no corren peligro directo, vecinos de varias zonas han compartido imágenes del avance del fuego desde sus viviendas, evidenciando la cercanía de la amenaza.

La sequía persistente, los fuertes vientos y la acumulación de material combustible son el caldo de cultivo perfecto para la propagación incontrolable de estos incendios. Rubén Guerra Corrales, jefe de gestión y manejo del fuego del Cuerpo de Guardabosques (CGB), citado por la Agencia Cubana de Noticias (ACN), ha reconocido las dificultades para extinguir las llamas en un terreno montañoso y con abundante vegetación seca. En 2025, Pinar del Río ya había perdido más de 9.000 hectáreas por incendios, una cifra que muestra la vulnerabilidad de la provincia.

El impacto económico recae directamente sobre los agricultores y el sector forestal. Áreas de pino utilizadas por las industrias maderera y tabacalera están en riesgo, así como campos de eucaliptos vitales para la producción de cujes —las varas que se emplean para curar el tabaco—, advierten vecinos a 14ymedio. Para un agricultor de San Juan y Martínez, esto no es solo la pérdida de un bosque, sino la destrucción de los recursos necesarios para la zafra del tabaco, el sustento de su familia en un país donde el salario oficial apenas si cubre una parte mínima de la canasta básica.

La provincia, uno de los pulmones verdes de Cuba, enfrenta un escenario crítico. Mientras más de 200 hombres del CGB, con apoyo de equipos pesados, luchan por abrir trochas y contener el fuego, las condiciones climáticas y la falta de mantenimiento de los caminos forestales dificultan enormemente su labor. La mayoría de estos eventos, según las propias autoridades, se atribuyen a "indisciplinas y negligencias humanas", un recordatorio amargo de que la prevención sigue siendo una tarea pendiente.

Lo que queda es la ceniza y la incertidumbre. Para los habitantes de Pinar del Río, especialmente aquellos que viven del campo, estos incendios no son solo una catástrofe ecológica, sino un golpe más a una economía familiar ya de por sí precaria. La recuperación de estas hectáreas no será rápida, y las consecuencias se sentirán durante mucho tiempo en el bolsillo de quienes ya luchan por cada peso.