La Sombra del Feminicidio Asola Bayamo: Niños Testigos de la Indiferencia Estatal
El asesinato de Yunia Lisset Bizet Sánchez expone la desprotección de las mujeres en Cuba y el silencio cómplice de las autoridades.
Lila Fuentes
El brutal asesinato de Yunia Lisset Bizet Sánchez en Bayamo, presenciado por niños cerca de una escuela, subraya la creciente crisis de feminicidios en Cuba y la ineficacia del sistema judicial. Este caso, uno de los 17 registrados en 2026 por plataformas independientes, evidencia la falta de protección estatal ante la violencia machista y la represión contra el activismo civil.
El brutal asesinato de Yunia Lisset Bizet Sánchez en Bayamo, presenciado por niños cerca de una escuela, subraya la creciente crisis de feminicidios en Cuba y la ineficacia del sistema judicial. Este caso, uno de los 17 registrados en 2026 por plataformas independientes, evidencia la falta de protección estatal ante la violencia machista y la represión contra el activismo civil.
La Sombra del Feminicidio Asola Bayamo: Niños Testigos de la Indiferencia Estatal
El asesinato de Yunia Lisset Bizet Sánchez expone la desprotección de las mujeres en Cuba y el silencio cómplice de las autoridades.
El eco de un nuevo feminicidio sacude la ciudad de Bayamo, provincia de Granma, con la trágica muerte de Yunia Lisset Bizet Sánchez, de 52 años, a manos de su ex pareja, Roelvis Hechavarría Rodríguez. Los hechos, ocurridos el pasado 13 de abril en el reparto Rosa La Bayamesa, son aún más desgarradores al haber tenido lugar a plena luz del día y ante la mirada atónita de niñas y niños que se encontraban cerca de una escuela primaria. Este crimen no solo enluta a una familia, sino que también pone de manifiesto la grave situación de violencia de género que atraviesa Cuba, marcada por la desprotección estatal y la represión hacia quienes intentan visibilizarla.
Según los informes del Observatorio de Género de Alas Tensas (OGAT) y testimonios recogidos, Bizet Sánchez fue interceptada por su agresor mientras se dirigía en bicitaxi a un careo con la policía, precisamente por conflictos previos con el mismo hombre. Vecinos que presenciaron la agresión intentaron intervenir, lanzando piedras al atacante, pero la furia del agresor fue imparable. "Todo fue muy rápido", relataron testigos, quienes vieron cómo la víctima fallecía prácticamente en el lugar antes de la tardía llegada de las autoridades. El presunto feminicida fue detenido, aunque familiares y allegados cuestionan cómo una persona con sus antecedentes podía estar en libertad.
El caso de Yunia Lisset Bizet Sánchez repite un patrón doloroso y recurrente: la víctima había denunciado a su agresor ante las autoridades con anterioridad, sin que estas le proporcionaran la protección necesaria. "Una vez más se evidencia que impera un sistema de injusticia en Cuba, ya que Yunia había denunciado a su agresor", señaló el OGAT, haciendo hincapié en la impunidad y el abandono institucional que padecen las mujeres en la Isla. La comunidad de Bayamo, que ya en 2023 fue escenario del feminicidio de Daniela Thalia Tasse Arias, una profesora de 21 años, se ve ahora enfrentada nuevamente a la cruda realidad de la violencia machista, y al trauma de que este tipo de crímenes sean presenciados por menores de edad.
Este feminicidio eleva a 17 el número de víctimas mortales registradas en Cuba en lo que va de 2026, según el conteo conjunto de OGAT y la ahora extinta plataforma Yo Sí Te Creo en Cuba (YSTCC), actualizada al 15 de abril. Estas cifras, alarmantes por sí solas, son apenas un "subregistro" que las organizaciones independientes elaboran ante la ausencia absoluta de estadísticas oficiales por parte del Estado cubano. El año 2025 cerró con 48 feminicidios confirmados, y desde 2019 hasta octubre de 2025, los observatorios documentaron 300 feminicidios en total, con un 83.3% perpetrados por parejas o exparejas.
En un contexto de creciente violencia, la plataforma Yo Sí Te Creo en Cuba, que desde 2020 trabajaba en alianza con OGAT para documentar los feminicidios que el Estado cubano ha negado durante décadas, anunció su cierre debido a la falta de recursos humanos y materiales. La organización detalló que su labor se hizo insostenible por "las condiciones represivas del activismo, la fuerte censura y ahora la crisis humanitaria". Este cese de actividades es un golpe devastador para la sociedad civil y para las víctimas, ya que la represión estatal y la falta de apoyo oficial a las plataformas independientes contribuyen a un ciclo de impunidad, dejando a las mujeres cubanas aún más vulnerables ante la violencia machista y sin un respaldo institucional efectivo.
El asesinato de Yunia Lisset Bizet Sánchez no es solo una tragedia individual, sino un doloroso recordatorio de la crisis humanitaria y de derechos humanos que se vive en Cuba, donde la violencia contra las mujeres persiste impune y el Estado, lejos de proteger a sus ciudadanas, reprime a quienes alzan la voz para exigir justicia y seguridad.