Entre el discurso de máxima presión y las puertas que quedan abiertas
Mientras Trump declara a Cuba un Estado que fracasa y Cubalex documenta 86 incidentes de represión ligados a la embajada de EEUU, ejecutivos vinculados a la Organización Trump negocian hoteles en La Habana
Lila Fuentes
Mientras Donald Trump proclamaba en la Asamblea General de la ONU que Cuba es "un Estado que ha fracasado por completo" y que "acabará cayendo", Cubalex documentó 86 incidentes de represión vinculados a la embajada de EEUU en La Habana desde enero y The Guardian reveló que ejecutivos de la Organización Trump negocian hoteles con el nieto de Raúl Castro. El contraste entre el discurso de máxima presión y las excepciones que la propia Casa Blanca y sus aliados practican expone una política con más teatro que consecuencia para quienes viven bajo el régimen.
En resumen — Mientras Donald Trump proclamaba en la Asamblea General de la ONU que Cuba es "un Estado que ha fracasado por completo" y que "acabará cayendo", Cubalex documentó 86 incidentes de represión vinculados a la embajada de EEUU en La Habana desde enero y The Guardian reveló que ejecutivos de la Organización Trump negocian hoteles con el nieto de Raúl Castro. El contraste entre el discurso de máxima presión y las excepciones que la propia Casa Blanca y sus aliados practican expone una política con más teatro que consecuencia para quienes viven bajo el régimen.
El martes 22 de septiembre, la delegación cubana se levantó de su asiento en la Asamblea General de la ONU y abandonó la sala. Donald Trump acababa de decir que Cuba es "un Estado que ha fracasado por completo", que "está fracasando como nunca antes" y que "acabará cayendo", según recogió 14ymedio. Cerró con una frase pensada para viajar: "El comunismo nunca llegará a Estados Unidos, pero la libertad sí llegará a Cuba". Miguel Díaz-Canel respondió horas después en X acusando al presidente estadounidense de mentir sobre "la punición infligida al pueblo de Cuba y su guerra económica genocida", uno de los pocos ataques directos del régimen contra Trump en meses —la mayoría de sus dardos los reserva para el secretario de Estado, Marco Rubio, a quien suele señalar como el verdadero arquitecto de la máxima presión, según Diario de Cuba.
Ese choque de discursos domina la cobertura de esta semana. Pero puesto junto al resto de lo ocurrido esos mismos días —un informe de derechos humanos, una investigación sobre negocios hoteleros, una declaración de cancillería europea, una epidemia sin freno— el episodio de la ONU deja de ser el centro de la historia y pasa a ser su fachada. El conjunto revela una "máxima presión" que golpea sin excepción a quien no tiene forma de eludirla —el activista que cruza una acera en La Habana— y que deja puertas abiertas para quien sabe dónde tocar: la propia familia del presidente que la declara.
La primera brecha está en Washington mismo. Mientras Trump prometía en la ONU un "cambio fundamental" en Cuba y presumía de someter al régimen a "la mayor presión que jamás ha sufrido", The Guardian publicó —según recogieron 14ymedio y OnCuba News— que ejecutivos de la Organización Trump vinculados a Dominari Holdings viajaron varias veces en los últimos meses a Cuba para explorar negocios hoteleros. Se reunieron en La Habana con Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto de Raúl Castro y conocido como "El Cangrejo", según el mismo reportaje citado por Periódico Cubano. El dato tiene filo por comparación: en ese mismo semestre, las sanciones de la propia Casa Blanca sacaron de la Isla a Meliá, Iberostar y a la minera canadiense Sherritt, con sede en Toronto, y presionan hoy a la banca española —Sabadell y Alto Cedro— para que haga lo mismo, según Periódico Cubano, que atribuye ese dato específico a fuentes financieras citadas por el diario español ABC y que no ha podido confirmarse de forma independiente. La orden ejecutiva firmada por Trump el 1 de mayo de 2026 amplió las sanciones bajo la Ley de Poderes Económicos de Emergencia contra empresas extranjeras que operan en Cuba, de acuerdo con un análisis del Consejo de Comercio y Economía EEUU-Cuba recogido por CiberCuba. La misma arquitectura legal que expulsa a un competidor español parece dejar pasar a una firma vinculada al entorno del presidente.
La segunda brecha es geopolítica y la protagoniza España. El canciller José Manuel Albares dijo el martes que su Gobierno "siempre va a defender a sus empresas, las empresas españolas que hacen negocios en cualquier parte del mundo", y que Madrid "no acepta la extraterritorialidad de las leyes y las sanciones", según EFE, reproducido por Diario de Cuba. Añadió que España excluye "completamente" el uso de la fuerza contra Cuba o cualquier país de la región, postura que dijo contar con respaldo de la Comisión Europea. La declaración llega después de que la patronal catalana Foment del Treball alertara, en junio de 2025, de que cerca de 300 empresas españolas —en su mayoría pymes— enfrentaban una "grave situación" por el impago de exportaciones del Gobierno cubano. No es una defensa del régimen: es la defensa de un interés comercial europeo que Washington querría subordinar a su estrategia de asfixia, y que Madrid se niega a subordinar del todo.
Frente a esas dos brechas —la que abre el entorno del presidente y la que sostiene un aliado europeo— está la cara del mismo período que no admite excepciones. Cubalex, el grupo de asesoría legal cubano, documentó al menos 86 "incidentes de represión" vinculados a la embajada de EEUU en La Habana o a su jefe de misión, Mike Hammer, entre el 23 de enero y el 18 de septiembre de 2026; tres tuvieron a Hammer como blanco directo, el resto recayó sobre activistas, periodistas, opositores y familiares de presos políticos, según la organización. El patrón es preciso: "la represión se intensifica durante las 24 a 72 horas anteriores a los eventos de la embajada, mediante vigilancia, sitios domiciliarios, citaciones policiales, amenazas, interrogatorios y otras formas de hostigamiento destinadas a impedir que las personas asistan". Los picos —enero, julio y septiembre, dijo Cubalex— coinciden con fechas simbólicas de la relación bilateral. Cuanto más se intensifica el enfrentamiento retórico entre Washington y La Habana, más caro lo paga, de manera medible y con nombres, quien en Cuba solo quiere cruzar la calle hasta la embajada.
Esa asimetría se repite fuera de lo diplomático. Trump habló en la ONU de los apagones cubanos —"no tienen suficiente para las luces", dijo, según Periódico Cubano— mientras diez aeropuertos de la Isla seguían sin combustible Jet A-1 hasta el 1 de octubre, restricción que ya cerró el José Martí la noche del 21 al 22 de septiembre, según informó este medio. CUPET, la petrolera estatal, anunció que "recuperó" equipos con recursos nacionales, pero no ofreció cifra alguna sobre el volumen restituido ni sobre qué porcentaje del consumo nacional cubre hoy el petróleo extraído en la Isla, según Periódico Cubano. Y el Observatorio Global del Dengue registró 7.133 casos en Cuba en lo que va de 2026 —7,4 veces más de lo previsto, con el pico anual aún por llegar en octubre—, tras pasar de 298 contagios en junio a 2.173 en julio y 3.214 en agosto, según 14ymedio. Ninguna de esas tres crisis aparece en el intercambio de acusaciones entre Trump y Díaz-Canel; simplemente ocurren, en paralelo, mientras las cancillerías discuten quién tiene la culpa.
Como referencia histórica general —contexto de dominio público, no verificado contra una fuente específica de este lote de artículos— la Ley Helms-Burton de 1996 sentó el marco de sanciones extraterritoriales que Washington aplica desde entonces contra quien hace negocios con Cuba. Lo que distingue este episodio es quién parece quedar fuera de ese marco: no un tercer país buscando un resquicio legal, sino una firma vinculada al propio entorno del presidente que anuncia la asfixia total. Entre ese margen para reunirse con "El Cangrejo" en La Habana y el margen cero del activista que solo quiere asistir a un evento cultural en la embajada, se mide la distancia entre la política declarada y la aplicada. Cubalex la resumió sin necesidad de adorno: los agentes represivos "suelen tener las mismas víctimas".
Escrito por Lila Fuentes
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