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En una casona de El Vedado, la resistencia a los apagones se hace con baterías y música

David González convirtió la vivienda de su familia en El Proyecto, un centro cultural independiente que funciona incluso cuando el sistema eléctrico nacional colapsa

Lila Fuentes
En una casona de El Vedado, la resistencia a los apagones se hace con baterías y música
Imagen ilustrativa generada con IA

David González, de 29 años, transformó la vivienda familiar en El Vedado en un centro cultural independiente llamado El Proyecto, que sostiene conciertos, cine y exposiciones con baterías propias mientras el sistema eléctrico cubano colapsa. La entrada cuesta 300 pesos y, según su fundador, la idea no es el lucro sino crear un refugio autosustentable frente al caos que describe como cotidiano.

En resumen — David González, de 29 años, transformó la vivienda familiar en El Vedado en un centro cultural independiente llamado El Proyecto, que sostiene conciertos, cine y exposiciones con baterías propias mientras el sistema eléctrico cubano colapsa. La entrada cuesta 300 pesos y, según su fundador, la idea no es el lucro sino crear un refugio autosustentable frente al caos que describe como cotidiano.

David González está sentado con naturalidad en las escaleras de su propia casa, frente a las puertas de lo que ahora llama El Proyecto. Es una casona colonial de su familia, en la esquina de las calles 11 y 14, en El Vedado habanero, y desde hace meses funciona como algo distinto a un hogar: un centro cultural que abre sus puertas incluso cuando el resto de la ciudad se queda a oscuras. Según relató a 14ymedio, ha convertido su casa en "un refugio cultural para muchos jóvenes de La Habana que quizás no tengan otro lugar donde ir".

La frase no es una figura retórica. En La Habana, los apagones llevan meses llegando a durar más de 20 horas diarias, según describió 14ymedio en la misma entrevista con González. Apenas unas semanas antes, el propio diario había reportado que la Unión Eléctrica pronosticaba una afectación récord de 2.380 megavatios en horario pico para el 29 de julio, una cifra que, de materializarse, agravaría todavía más la parálisis del sistema eléctrico nacional. En ese contexto —no en una ciudad con cortes ocasionales, sino en una que los ha normalizado como parte del día— El Proyecto ofrece algo que González resume sin adornos: "Aquí no hay dictadura, aquí no hay SEN, aquí no hay problemas con la luz ni con el agua, y todos son bienvenidos".

El SEN es el Sistema Eléctrico Nacional, y su ausencia como problema dentro de esas paredes no es casualidad ni milagro: el centro se sostiene con baterías y estaciones de energía EcoFlow, según detalló 14ymedio, que permiten mantener conciertos, proyecciones de películas, exposiciones y fiestas funcionando aun cuando el resto del barrio está a oscuras. La entrada cuesta 300 pesos —unos 50 centavos de dólar al cambio actual, según el cálculo del propio diario—, una cifra que González explicó no busca convertir el espacio en un negocio lucrativo, sino sostener un refugio autosustentable en medio de la crisis que atraviesa la isla.

González, graduado en Comunicación Social y ex becario del programa británico Chevening, relató a 14ymedio que la iniciativa comenzó con proyecciones de películas y fue creciendo hasta incluir fiestas y conciertos de música alternativa —jazz, folk y rock— interpretada sobre todo por artistas jóvenes. Al principio las actividades eran gratuitas; el aumento del público llevó a cobrar entrada para poder sostenerlas, según la misma entrevista. "El Proyecto surge como una necesidad, como una especie de alternativa ante el caos en que estamos viviendo", dijo el joven de 29 años.

Ese caos no es solo el de la electricidad. En las paredes de la casa hay letreros que dicen "¿Hasta cuándo?" y "La sensación del colapso", y entre los detalles de la decoración hay un ventilador que rinde homenaje a los jóvenes encarcelados de la plataforma independiente El4tico, según describió 14ymedio. El pasado 10 de julio, el espacio organizó una muestra de artes visuales en homenaje al 11J, la fecha de las protestas masivas del 11 de julio de 2021. "Una efeméride sumamente importante para nosotros como jóvenes cubanos", dijo González al diario sobre esa exposición.

No es la primera vez que la crisis eléctrica cubana obliga a improvisar la cultura para que siga existiendo. En marzo, 14ymedio reportó que un apagón obligó a los músicos del Gran Teatro de La Habana a dar un concierto en la oscuridad. La diferencia con El Proyecto es que allí la oscuridad no es un accidente que se sortea sobre la marcha, sino la condición permanente contra la que el espacio fue diseñado desde el principio: baterías, estaciones EcoFlow, una entrada simbólica y una casa de familia reconvertida en punto de encuentro.

González no describe lo que hace como un gesto épico. Lo cuenta como una necesidad que se fue resolviendo con lo que tenía a mano —la casa, el equipo de energía, la música que sus amigos podían tocar— para que, en una ciudad donde apagarse la luz durante 20 horas dejó de ser noticia, hubiera al menos una esquina donde, en palabras del propio González a 14ymedio, todos son bienvenidos.

Escrito por Lila Fuentes

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