En la semana del centenario, Cuba repite el mismo patrón en electricidad, elecciones, salud y diplomacia
Apagones en Felton y Guanabacoa, un exfuncionario electoral, cifras sanitarias del propio gobierno y una investigación del New York Times sobre "El Cangrejo" coincidieron en los mismos días previos al 13 de agosto
Lila Fuentes
En los días previos al centenario de Fidel Castro, cinco frentes institucionales distintos -electricidad, elecciones, salud, diplomacia y economía- produjeron evidencia documentada que contradice el relato oficial de normalidad. El archivo de este medio muestra que esa coreografía de eventos multitudinarios en medio de la escasez no es nueva: se repite desde abril, pero esta semana sumó una fuente inédita, un exfuncionario electoral que describe cómo se fabrican las cifras que el régimen presenta como voluntad popular.
En la semana del centenario, Cuba repite el mismo patrón en electricidad, elecciones, salud y diplomacia
Apagones en Felton y Guanabacoa, un exfuncionario electoral, cifras sanitarias del propio gobierno y una investigación del New York Times sobre "El Cangrejo" coincidieron en los mismos días previos al 13 de agosto
En resumen — En los días previos al centenario de Fidel Castro, cinco frentes institucionales distintos —electricidad, elecciones, salud, diplomacia y economía— produjeron evidencia documentada que contradice el relato oficial de normalidad. El archivo de este medio muestra que esa coreografía de eventos multitudinarios en medio de la escasez no es nueva: se repite desde abril, pero esta semana sumó una fuente inédita, un exfuncionario electoral que describe cómo se fabrican las cifras que el régimen presenta como voluntad popular.
El martes 11 de agosto se inauguró en el Palacio de Convenciones de La Habana el Coloquio Internacional "Fidel: Legado y Futuro", con 1.500 delegados de 63 países, uno de los actos previos al centenario que se conmemora este 13 de agosto, según recogió CiberCuba. Un día después, el miércoles 12, la Termoeléctrica Lidio Ramón Pérez, de Felton, en Holguín, generaba apenas 135 de los más de 200 megavatios que produce en circunstancias normales, con una ponchadura en la caldera que obligaba a sacarla de servicio, según informó la propia planta en Facebook, recogido por Diario de Cuba. Esa jornada, la Unión Eléctrica reportaba nueve unidades termoeléctricas fuera de servicio de las 16 del país y, según un parte recogido por Cubadebate, una afectación de 2.227 megavatios en el horario pico nocturno. En Guanabacoa, decenas de vecinos —en su mayoría madres con niños pequeños— llevaban más de 40 horas sin electricidad y se plantaron frente al gobierno municipal coreando "¡Queremos corriente!", en protestas que, según 14ymedio, se repitieron el martes y el miércoles. "Ya la gente está al límite", resumió una vecina citada por ese medio. "Porque ya no es solo la corriente; se agrega el agua".
Ninguno de estos hechos, por separado, es excepcional: Cuba lleva meses de apagones documentados casi a diario por la prensa independiente. Lo que distingue esta semana es que la brecha entre el relato y los hechos no se limitó a la energía. Se repitió, con la misma estructura, en otros tres frentes institucionales que normalmente se cubren por separado.
El primero es electoral. Un exfuncionario del Consejo Electoral Municipal de Mantua, en Pinar del Río, José Carlos Pérez Acanda, declaró ante ADN Cuba y Martí Noticias —según recogió Periódico Cubano— que las cifras de participación, las opiniones ciudadanas e incluso las candidaturas se modifican antes de incorporarse al sistema oficial, sin auditorías independientes y bajo supervisión de funcionarios del Partido Comunista y, en ocasiones, de la Seguridad del Estado. "Cuando empezaron a inventar cifras de participación y a modificar los criterios que expresaban los ciudadanos, eso empezó a crear en mí un rechazo", afirmó, quien trabajó casi dos años como especialista informático de esa institución. Es un testimonio individual, sin verificación independiente posible dado el hermetismo del sistema que describe. Pero no aparece aislado: el archivo de este medio recoge, apenas dos semanas antes, a médicos cubanos denunciando en 14ymedio que "nunca como ahora se ha mentido tanto en Salud Pública, todo está inflado, nada obedece a la verdad". Dos fuentes, en dos instituciones distintas, describen el mismo mecanismo: la cifra oficial como producto fabricado, no como medición.
El segundo frente es sanitario, y aquí el propio gobierno aportó los números. En un acto político, Díaz-Canel reconoció que Cuba solo dispone del 30% de los medicamentos de su cuadro básico, que 98.500 personas esperan por una cirugía y que 67.000 menores de un año carecen de su esquema de vacunación al día, cifra que calificó de inédita, según Periódico Cubano. El 12 de agosto, cifras atribuidas al gobierno situaban ya en alrededor de 100.000 los pacientes pendientes de cirugía, unos 12.000 de ellos menores. En paralelo, la estatal Comercializadora de Servicios Médicos Cubanos difundía una campaña con el testimonio de un médico extranjero que elogia "la calidad académica y humana del modelo cubano" para atraer estudiantes internacionales, mientras Reuters había reportado en marzo que 96.000 cubanos esperaban una operación, incluidos 11.000 niños. La brecha entre marzo y agosto no es un cálculo propio de este medio: ambas cifras vienen de las fuentes citadas, y su lectura es simple: la lista de espera creció mientras la campaña de venta de formación médica seguía activa.
El tercer frente es diplomático. Un día antes, The New York Times había vinculado a Raúl Guillermo Rodríguez Castro —nieto de Raúl Castro, conocido como "El Cangrejo"— con la Mafia Cubana de Quintana Roo, a partir del testimonio de un integrante que aseguró haberle pagado con una lancha, un Rolex y ropa de lujo para mantener abiertas sus rutas de contrabando, según documentos judiciales citados por ese diario y recogidos por Diario de Cuba. El canciller Bruno Rodríguez calificó la información de "nueva fabricación calumniosa" y negó "vínculo o participación alguna del Gobierno cubano en operaciones de tráfico de personas en Centroamérica o México". El gobierno de Claudia Sheinbaum dijo no contar "con información ni pruebas propias" sobre las acusaciones. Es, otra vez, una negación institucional frente a una investigación con fuentes documentales: el mismo patrón de forma —aunque de fondo distinto— que las cifras electorales o la publicidad médica, donde la versión oficial se sostiene por declaración, no por evidencia que la contradiga.
Este patrón —el aparato de Estado desplegando recursos y discurso de normalidad justo cuando la evidencia documentada apunta en sentido contrario— no nació esta semana. El archivo de este medio registra la misma coreografía desde abril: el 13 de abril, mientras la CTC convocaba a celebrar el Primero de Mayo "en clave de trinchera", Diario de Cuba documentaba apagones prolongados; el 29 de abril, la Central Termoeléctrica Carlos Manuel de Céspedes, de Cienfuegos, anunció que desfilaría con una réplica de su propia chimenea como "símbolo de orgullo laboral", mientras millones de cubanos soportaban apagones de hasta 24 horas diarias, según CiberCuba. El 6 de agosto, el régimen inauguró la Cuarta Asamblea Continental de ALBA Movimientos con 188 delegados de 27 países mientras cubanos llevaban hasta tres meses sin electricidad; el 8 de agosto, el 24 Encuentro Internacional de Partidos Comunistas y Obreros reunió a más de 100 delegados de 48 organizaciones mientras, según CiberCuba citando al New York Times, los cubanos carecían de electricidad para bombear agua y pagaban precios "estratosféricos". El centenario no inaugura esta lógica: la continúa, con el coloquio del martes 11 como su preámbulo más reciente, un día antes de que Felton saliera de servicio y Guanabacoa volviera a protestar.
Lo que añade esta semana no es la escala del contraste —ya documentada desde abril— sino su multiplicación simultánea en instituciones que rara vez comparten cobertura: la red eléctrica, el sistema electoral, la sanidad pública y el cuerpo diplomático produjeron, cada una por su cuenta, evidencia de la misma distancia entre el discurso y el registro. El testimonio de Pérez Acanda sobre las urnas de Mantua no prueba nada sobre los apagones de Felton, ni la negación de Bruno Rodríguez sobre "El Cangrejo" prueba nada sobre las listas de espera quirúrgicas. Pero la coincidencia temporal de estos episodios —cada uno con su propia fuente y su propio documento— es, según cifras del propio gobierno recogidas por Periódico Cubano, la que mejor resume el momento: unas 100.000 personas esperando una cirugía la misma semana en que 1.500 delegados llegaban a La Habana a celebrar un legado.
Escrito por Lila Fuentes
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