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El presidente que habla más fuerte mientras otros deciden por él

Una encuesta y una filtración de la misma semana sitúan el poder real de Cuba fuera de Díaz-Canel, justo cuando su retórica frente a Washington alcanza su punto más alto

Lila Fuentes
El presidente que habla más fuerte mientras otros deciden por él
Imagen ilustrativa generada con IA

En la misma semana en que Díaz-Canel elevó la retórica soberanista frente a Trump, el AmericasBarometer lo situó muy por debajo de la familia Castro en percepción de poder y el Miami Herald reveló que Washington negoció su salida con un nieto de Raúl Castro, no con él. El patrón: autoridad visible y poder real no coinciden.

El presidente que habla más fuerte mientras otros deciden por él

Una encuesta y una filtración de la misma semana sitúan el poder real de Cuba fuera de Díaz-Canel, justo cuando su retórica frente a Washington alcanza su punto más alto

En resumen — En la misma semana en que Miguel Díaz-Canel elevó el tono frente a Washington —por un mapa de Trump y con la amenaza de defender la isla "hasta la última gota de sangre"—, una encuesta del AmericasBarometer lo situó muy por debajo de la familia Castro en la percepción de quién manda en Cuba, y el Miami Herald reveló que una negociación secreta sobre su salida del poder se llevó con un nieto de Raúl Castro, no con él. El patrón: la autoridad visible de Díaz-Canel y el poder real que se le atribuye no coinciden.

El lunes 7 de septiembre, Donald Trump publicó en Truth Social un mapa donde la bandera estadounidense cubría México, Canadá, Groenlandia, Islandia y el Caribe, Cuba incluida, bajo el rótulo "Estados Unidos de América", según reportó 14ymedio. Al día siguiente, Miguel Díaz-Canel respondió en X sin nombrar a Trump: "Cuba, que conoce bien el significado de haber sido colonia y neocolonia de dos imperios, tiene claro que jamás volverá a serlo de ninguno. La sangre que ha costado su independencia, soberanía y autodeterminación no será en vano y la defenderemos hasta las últimas consecuencias", escribió, según recogieron OnCuba News y Periódico Cubano. Un día antes, ante la Fiesta do Avante del Partido Comunista Portugués, había ido más lejos: "si se atrevieran a invadirnos, les garantizo que defenderemos nuestra tierra hasta la última gota de sangre", dijo, según el texto difundido por el propio PCP y reportado por Periódico Cubano.

Es el registro más alto de retórica soberanista que Díaz-Canel ha usado en semanas. Y es, también, la misma semana en que dos piezas de información —una encuesta y una filtración periodística— documentaron algo distinto de lo que esa retórica proyecta: que la decisión, dentro y fuera de Cuba, no pasa por él.

La primera es la encuesta. Cuba entró este año, por primera vez, en el Barómetro de las Américas, el estudio comparativo de opinión pública que el Proyecto de Opinión Pública de América Latina (LAPOP) de la Universidad de Vanderbilt aplica en 35 países del hemisferio desde 2004, según Diario de Cuba. La recolección de datos en la isla —un panel online adaptado a un entorno de alta censura— corrió a cargo de Cubadata, cuya directora de proyectos, Karla Velásquez, dijo que la inclusión "valida, desde una institución académica externa e independiente, que los datos que se han venido produciendo sobre la realidad cubana cumplen con estándares internacionales", según declaró a Diario de Cuba.

Dentro de ese estudio, una pregunta concreta —"¿quién está tomando actualmente las decisiones más importantes en Cuba?"— produjo el dato que Periódico Cubano tituló como un mentís al poder formal del presidente: 46% de los encuestados señaló a la familia Castro, 16% al Partido Comunista de Cuba y apenas 14% a Miguel Díaz-Canel, según los datos difundidos por Orlando J. Pérez, profesor de la University of North Texas at Dallas especializado en relaciones cívico-militares. Sumando PCC y Díaz-Canel —los dos espacios que ocupa formalmente, la Presidencia y la primera secretaría del partido— se llega a 30%, todavía 16 puntos por debajo de la familia Castro. Raúl Castro dejó la Presidencia en 2018 y la jefatura del PCC en 2021; formalmente no ocupa ningún cargo. La encuesta mide, siete años después de esa transición, dónde sigue creyendo la población cubana que reside la autoridad real.

La segunda pieza es la filtración. El Miami Herald reveló, según reportaron OnCuba News y Periódico Cubano citando a la periodista Nora Gaméz Torres, que la Administración Trump propuso a Cuba, en negociaciones extraoficiales de principios de 2026, un acuerdo que ofrecía petróleo e inversión en la maltrecha infraestructura eléctrica a cambio de la salida de Díaz-Canel y la privatización de la estatal Unión Cuba-Petróleo (Cupet). El dato que más dice sobre dónde reside el poder no es la oferta en sí —que finalmente no se concretó, por la reticencia de La Habana y presiones políticas en Miami— sino a quién se la presentaron: emisarios estadounidenses la llevaron directamente a Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto de Raúl Castro, según la fuente anónima citada por el Herald. Washington, al buscar un interlocutor capaz de decidir sobre la permanencia del presidente cubano, no acudió al propio presidente. Acudió a la familia que la encuesta de Cubadata identifica como la que manda.

Este patrón —autoridad formal en un lugar, decisión real en otro— no es un hallazgo de esta semana. En abril, 14ymedio ya lo describía como estructural: "la dirección colectiva en Cuba es un mito, el mando sigue concentrado", escribió el medio. El mismo mes, una encuesta independiente impulsada por más de 20 medios y actores de la sociedad civil cubana ya registraba, según CiberCuba, que Díaz-Canel "concentra el rechazo absoluto" entre los consultados. Lo que el AmericasBarometer añade en septiembre es la primera medición con metodología académica externa que cuantifica esa misma percepción: de los 313 artículos que este medio ha acumulado sobre Díaz-Canel, esta encuesta es el primer dato comparable con el resto de América Latina sobre esa pregunta.

El contraste se sostiene también en el plano interno: mientras libraba el pulso retórico con Trump, Díaz-Canel completaba su tercera inspección hídrica en menos de dos semanas, la más reciente el 9 de septiembre en la fuente «El Gato», en Mayabeque, donde reconoció que el Gobierno no puede garantizar la estabilidad eléctrica que los sistemas de bombeo necesitan, según CiberCuba. Es la misma dinámica que describe la encuesta: gestión visible de la crisis, sin que eso se traduzca en que la población le atribuya la capacidad de resolverla ni de decidir sobre ella.

A la presión interna se sumó, el 9 de septiembre, una advertencia del Departamento de Estado. Su portavoz, Juliana Camacho, instó a "los gobernantes de Cuba" —en plural, sin nombrar a Díaz-Canel— a mirarse en el espejo de Nicolás Maduro, capturado por fuerzas estadounidenses el 3 de enero, según declaró al medio Café Fuerte y reportó Periódico Cubano. La respuesta llegó horas después, no de Díaz-Canel, sino de Phil Ehr, candidato demócrata al Congreso por Florida, quien lo llamó "tan prepotente y arrogante como Maduro" y agregó, sobre la retórica de la "última gota de sangre": "nunca hablan de la sangre de ellos ni de sus familias", en una publicación en X citada por Periódico Cubano.

Ninguno de estos hechos, por separado, resuelve quién gobierna Cuba. Pero juntos —una encuesta con metodología académica externa, una negociación secreta que trató la salida del presidente como variable negociable con otro interlocutor, y una semana de retórica defensiva librada mientras el agua sigue sin llegar— describen el mismo desajuste que resumía Karla Velásquez, de Cubadata, al hablar del valor del dato: que ahora existe, por primera vez, un instrumento comparable con el resto de la región para medir algo que el archivo de este medio y el de 14ymedio venían señalando desde abril como tendencia, no como episodio.

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