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Cinco cubanos, compañeros de limpieza de aviones en Miami, mueren bajo el avión de Amazon que se salió de pista

Familiares hablaron con Telemundo 51 y The New York Times sobre quiénes eran Rolando, Yoel, Julio, Carlos y Javierkys, y una de las viudas ya demandó a la compañía

Lila Fuentes
Cinco cubanos, compañeros de limpieza de aviones en Miami, mueren bajo el avión de Amazon que se salió de pista
Foto: Facebook/Belkis Castellanos Lopez

Las cinco personas que murieron el domingo 6 de septiembre cuando un avión de carga de Amazon se salió de la pista en el Aeropuerto Internacional de Miami y arrolló su furgoneta eran cubanas, compañeras de trabajo en la misma empresa de limpieza de aeronaves. Sus familiares, en testimonios recogidos por Telemundo 51 y The New York Times, han empezado a contar quiénes eran; una de las viudas ya demandó a Amazon y a otras siete compañías por negligencia.

En resumen — Las cinco personas que murieron el domingo 6 de septiembre cuando un avión de carga de Amazon se salió de la pista en el Aeropuerto Internacional de Miami y arrolló su furgoneta eran cubanas, compañeras de trabajo en la misma empresa de limpieza de aeronaves. Sus familiares, en testimonios recogidos por Telemundo 51 y The New York Times, han empezado a contar quiénes eran; una de las viudas ya demandó a Amazon y a otras siete compañías por negligencia.

Desde Cruces, Cienfuegos, Vivian Alemán León vio las imágenes del accidente que mató a su hermano y no encontró otra forma de describirlas que como algo devastador. "El carrito que lo trasladaba quedó devastado totalmente", le dijo al periodista Alexis Boentes, de Telemundo 51, según recogió Periódico Cubano. Rolando Alemán León, de 55 años, estaba a minutos de terminar su turno el domingo 6 de septiembre cuando un Boeing 767-300 que operaba para Amazon Prime Air se salió de la pista 30 del Aeropuerto Internacional de Miami y embistió la furgoneta Ford Econoline en la que viajaba junto a otros seis compañeros de trabajo. "Él estaba a 10 minutos de salir. Ya ellos iban a salir del trabajo, prácticamente iban a salir cuando sucedió", relató Vivian, con la voz entrecortada, según la misma fuente.

Alemán León había empezado a trabajar apenas en enero de este año en Professional Ocean Service Corporation, la empresa subcontratada para limpiar y dar mantenimiento al interior de los aviones que aterrizan en Miami, de acuerdo con CiberCuba. Antes había pasado años trabajando en un hotel; cambió de empleo porque la limpieza de aeronaves le pagaba mejor, contó al diario 14ymedio Blanca Llauro, su antigua casera, quien le había alquilado un garaje convertido en apartamento al norte del condado de Miami-Dade. El plan, según Llauro, era mudarse pronto con su pareja, Yameli Mora, a una casa que ambos habían comprado en la bahía de Tampa. Mora, ya como esposa, solo pidió respeto para el duelo: "Fue algo que no esperábamos. Queremos que respeten este dolor. No tenemos palabras para explicar tanto dolor", dijo, según Periódico Cubano. Vivian añadió un detalle que no aparece en ningún reporte técnico del accidente: su hermano llevaba puesta una medalla de su madre, ya fallecida, una pérdida que —dijo— "él no lo superaba". La familia todavía no sabe si esa medalla se encontró junto al cuerpo.

Junto a Alemán León murieron otros cuatro trabajadores de la misma empresa: Yoel Rodríguez Naranjo, de 53 años, quien había llegado a Estados Unidos desde Cuba en 2011 y durante más de una década hizo distintos trabajos para mantener a su familia, según Periódico Cubano; Julio C. Pineda, de 75, quien había emigrado en mayo de 2001 y seguía trabajando a esa edad para sostener a los suyos, según su exesposa María Pineda citada por 14ymedio; Carlos Acosta Fajardo, de 53; y Javierkys Reyes Quevedo, de 47. La Oficina del Sheriff de Miami-Dade, encabezada por Rosie Cordero-Stutz, confirmó sus identidades el martes, aunque no reveló de inmediato su nacionalidad. Fue The New York Times quien pudo constatar que Reyes Quevedo, Alemán León y Pineda eran migrantes cubanos, y un compañero de trabajo, Eduardo Sangster, confirmó en redes sociales que los cinco lo eran: "Los cinco cubanos. Trabajaban conmigo, y no porque estén muertos ya, pero buenas personas y trabajadoras. Doy fe de eso", escribió, según recogió 14ymedio.

Reyes Quevedo había llegado a Miami en 2019 procedente de Guanabacoa, La Habana, donde antes se dedicaba a cuidar caballos, según contó su hermano Yusdany Pol Quevedo al New York Times, en declaraciones reproducidas por Diario de Cuba. No había vuelto a Cuba desde que se fue, hace ocho años, pero había ahorrado para hacer una excepción: viajar en diciembre a los quince años de su hija, a la que no veía crecer. Mandaba con frecuencia medicamentos a su madre, de 69 años, hospitalizada en Cuba por hipertensión, y la familia ya cargaba con otra pérdida reciente: un hermano de 49 años había muerto menos de un año antes. "Está destrozada", dijo Pol Quevedo sobre su madre. "Es una auténtica barbaridad", agregó sobre la muerte de Javierkys, según la misma fuente.

La empresa para la que trabajaban los cinco, Professional Ocean Service Corporation, emitió un comunicado en el que llamó "familia" a sus empleados y aseguró que están "profundamente amados", según CiberCuba. Su presidenta, Janette Suárez, fue más allá en declaraciones al New York Times reproducidas por Diario de Cuba: describió el trabajo de limpieza de aviones como "invisible y poco valorado". "Cuando uno se sienta en el avión, no se da cuenta del trabajo que realizan. Tienen vidas. Son personas: padres, abuelos, tíos", dijo.

Mientras las familias intentan procesar la pérdida, ya se abrió la primera batalla legal. Yaraisi Santiso Morejón, esposa de Yoel Rodríguez Naranjo, presentó ante el 11 Circuito Judicial del condado de Miami-Dade una demanda por muerte por negligencia contra Amazon, contra 21 Air —la compañía que operaba el Boeing 767-300— y otras siete empresas involucradas, además de contra los pilotos Joseph Carroll y Jaime Felipe Silva Molina, según Periódico Cubano. La demanda reclama una compensación superior a 50.000 dólares, sin incluir intereses ni costos legales, y sostiene que el accidente fue producto de "múltiples fallos concurrentes": un presunto error de pilotaje durante un aterrizaje a alta velocidad, deficiencias en la capacitación de la tripulación y el uso de una aeronave con más de treinta años de servicio. "Este desastre no fue un accidente inevitable", afirma el documento judicial citado por la misma fuente. Días después, la firma The Gutierrez Firm anunció que representará también a la familia de Carlos Acosta Fajardo, con la promesa de una "investigación exhaustiva e independiente" que trate su memoria "con la dignidad y el respeto que merecen", según el abogado Jorge P. Gutiérrez Jr., citado por Periódico Cubano.

La NTSB, que lidera la investigación técnica, ha reconstruido a partir de las cajas negras parte de los últimos treinta segundos de vuelo: el avión tocó pista, los pilotos frenaron y luego, según el investigador principal Chihoon Shin, liberaron los frenos y aumentaron potencia en una maniobra compatible con un intento de volver a despegar, antes de frenar de nuevo hasta detenerse, según Periódico Cubano. Ese hallazgo técnico no explica todavía por qué el vehículo en el que viajaban Rolando, Yoel, Julio, Carlos y Javierkys quedó, en palabras de Vivian Alemán, "completamente destruido" a diez minutos de que terminara su jornada.

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