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Anna Sofía Benítez Desafía la Represión Cultural Cubana: "No me Voy a Callar"

Pese al archivo de su caso, la joven artista y creadora de contenidos enfrenta un acoso constante que expone las asfixiantes limitaciones a la libertad de expresión en la isla.

Lila Fuentes
Anna Sofía Benítez Desafía la Represión Cultural Cubana: "No me Voy a Callar"

La artista y youtuber Anna Sofía Benítez Silvente, conocida como Anna Bensi, ha reiterado su desafío al Estado cubano tras ser sometida a un interrogatorio por la Seguridad del Estado, a pesar del archivo de su caso penal. Su firme postura subraya la persistente represión cultural y las tácticas de intimidación que enfrentan los creadores en Cuba, resonando con la experiencia de numerosos artistas que luchan por la libertad de expresión.

En resumen — La artista y youtuber Anna Sofía Benítez Silvente, conocida como Anna Bensi, ha reiterado su desafío al Estado cubano tras ser sometida a un interrogatorio por la Seguridad del Estado, a pesar del archivo de su caso penal. Su firme postura subraya la persistente represión cultural y las tácticas de intimidación que enfrentan los creadores en Cuba, resonando con la experiencia de numerosos artistas que luchan por la libertad de expresión.

La Habana, Cuba — Anna Sofía Benítez Silvente, la joven de 21 años conocida en redes sociales como Anna Bensi, ha alzado su voz en un contundente desafío al Estado cubano. Pese a que la Fiscalía Provincial de La Habana archivó la denuncia en su contra y la de su madre, Caridad Silvente, por delitos de “actos contra la intimidad personal y familiar, la propia imagen y voz, identidad de otra persona y sus datos”, la creadora de contenidos denunció haber sido sometida a un interrogatorio de más de dos horas por la Seguridad del Estado. Este episodio, ocurrido el 14 de abril de 2026, expone la asfixiante realidad que enfrentan los artistas y creadores en la isla, donde la disidencia se silencia a través de la intimidación y la cooptación.

Durante el interrogatorio, Benítez Silvente relató que fue objeto de presiones para abandonar sus publicaciones en redes sociales, salir del país o, de lo contrario, enfrentar una posible condena de prisión. Los oficiales, según su testimonio, le propusieron "dejar sus ideas a un lado" y sus "videos reaccionarios a un lado" a cambio de impulsar su carrera musical. "La conclusión del interrogatorio con la Contrainteligencia de la dictadura cubana fue manipularme a través de un guion amistoso mostrando preocupación por mí y reclutarme a través de la música y que me calle", escribió Benítez en su cuenta de Facebook.

La táctica, descrita por Benítez como un juego de "policía bueno y policía malo", buscaba su colaboración con la contrainteligencia. "Querían que me callara, que tomara otro rumbo", explicó la joven, quien rechazó la oferta de forma categórica: "Yo no voy a trabajar jamás para una dictadura". Los agentes, sin identificarse, intentaron ganarse su confianza, preguntándole sobre sus aspiraciones y cómo se sentía con la situación, mientras le sugerían que nadie, ni siquiera figuras como José Daniel Ferrer, Amelia Calzadilla o Mario J. Pentón, podría ayudarla si su situación empeoraba.

La represión contra Anna Bensi comenzó el 10 de marzo de 2026, cuando ella y su madre grabaron y publicaron el momento en que un agente de la Seguridad del Estado realizaba una detención arbitraria. Este acto de valentía se convirtió en el catalizador de un acoso sistemático. El reciente interrogatorio, supuestamente una citación para firmar documentos relacionados con el archivo de su caso, se transformó en una emboscada coordinada. Su madre y otros activistas fueron citados simultáneamente para dejarla sola e incomunicada.

Las presiones se extendieron a amenazas de encarcelamiento, advirtiéndole que estaba "a un tantico así de caer presa" y que "en una semanita" podría ser detenida, lo que la llevaría a "pasar sus días de juventud encerrada en una prisión penitenciaria". Los agentes también intentaron usar la relación con su madre y hermana, quienes viven fuera de Cuba, para presionarla, insinuando que su madre "iba a sufrir mucho" y que sería "una pena" que estuviera sola.

Anna Benítez ha denunciado que desde hace semanas permanece bajo vigilancia constante, con "una persona encargada de hacer un parte diario de lo que sucede día a día en mi casa". A pesar de la intimidación, su postura se mantiene firme. "Jamás he caído en delito alguno. Como tampoco soy líder de nada, ni pertenezco a nada y mucho menos me dejo manipular por nadie", afirmó. "Expresar mi posición política y mi pensamiento acerca de mi realidad en Cuba no es delito".

La valentía de Benítez Silvente resuena en un contexto donde la comunidad artística cubana enfrenta constantes limitaciones a su libertad creativa y de expresión. Su caso no es un incidente aislado, sino un reflejo de las tácticas empleadas por el régimen para silenciar las voces críticas. Al negarse a callar y al insistir en que comunicará públicamente cualquier nueva acción en su contra, Anna Benítez se erige como un símbolo de resistencia, demostrando que incluso frente a la amenaza y la coacción, la verdad y la expresión libre tienen el poder de desafiar la represión estatal. Su influencia se extiende a otros artistas y jóvenes que, como ella, buscan denunciar y transformar la realidad cubana a través de sus plataformas y su arte.